No se ven, pero están ahí, repartidas por toda nuestra casa y esperando al momento más inoportuno para traernos problemas. No, no hablamos de espíritus malignos dispuestos a atormentarnos, sino de las tuberías. Una instalación con un fallo (aunque sea pequeño), un mantenimiento deficiente o cualquier imprevisto puede causarnos un auténtico embrollo en casa. Es por ello que te recomendamos tener en cuenta na serie de cosas para evitar los atascos en las tuberías.

CUANDO EL PROBLEMA SON DE LA MISA TUBERÍA

En muchas ocasiones, la necesidad de llamar a un fontanero para que realice un desatasco de tuberías en nuestra casa no es del todo nuestra culpa. Si la red de saneamiento es deficiente desde el comienzo, desde su diseño e instalación, los problemas vienen casi por defecto.


Por todo ello, es importante que la red de saneamiento de nuestra casa esté bien diseñada. La instalación de las tuberías debe realizarse con la pendiente correcta (nunca inferior a 2 grados). Con esta inclinación se consigue que el agua circule con la velocidad adecuada y arrastre consigo todos los residuos. Si el agua se quedara estancada, los residuos lo harían con ella y acabarían quedándose pegados a las paredes de la tubería, reduciendo el espacio del agua para circular y aumentando cada vez más el problema.


Por otro lado, de nada nos sirve que las tuberías tengan la inclinación adecuada si en el diseño se incluyen numerosos giros y pendientes de subida. Se deben evitar en la medida de lo posible y los giros, preferiblemente, han de ser de 90 grados, no de 45, para evitar la acumulación de residuos.


También es importante ser conscientes de que, aunque resisten bastante, las tuberías se desgastan con el paso de los años. En una vivienda muy antigua los problemas relacionados con las tuberías pueden ser frecuentes, por lo que quizás deberíamos plantearnos una remodelación completa de la red de saneamiento de la vivienda.

MANTENIMIENTO ADECUADO DE TUBERÍAS

Seguro que te han dicho más de una vez eso de “mejor prevenir que curar”, y nosotros no vamos a ser menos. Sí, este refrán también nos lo tenemos que aplicar para mantener las tuberías de nuestra casa en perfecto estado. Recuerda que una incorrecta gestión de los residuos que vertimos en las tuberías puede traernos graves problemas.


Uno de los principales enemigos de las tuberías son los restos de jabón y detergente. Estos productos generan una espuma que se queda en la tubería y que, cuando se seca y solidifica, empieza a crear una capa en las paredes. Poco a poco, estos restos van aumentando de tamaño y el agua tiene menos espacio para circular, hasta que finalmente se produce un atranco. Evita, por lo tanto, usarlo en cantidades abusivas.

Tenemos que tener cuidado con las plantas en las zonas ajardinadas. Si una raíz invade la tubería y, a la hora de realizar el desatasco, sólo se retira lo que hay dentro de la tubería pero se mantiene la planta, el problema pronto volverá a aparecer. También es muy importante no verter en las tuberías restos de aceite y residuos no degradables, ya que se convertirán en un auténtico dolor de cabeza más pronto que tarde.


Trucos para evitar atascos en las tuberías

Hay pequeños trucos caseros que puedes utilizar para evitar tener que llamar a un fontanero que realice un desatasco en tu casa. Uno de ellos es verter una olla de agua hirviendo en las tuberías una vez a la semana. Haciendo esto, la grasa acumulada en las tuberías se volverá menos espesa y se irá más fácilmente. Adicionalmente, añade de vez en cuando media taza de levadura química y otra media de vinagre y déjalos actuar durante unos minutos antes de volver a abrir el grifo.


Echa el aceite en recipientes y llévalos a un punto limpio, ya que allí los tratarán correctamente. También debes evitar tirar productos como toallitas húmedas, compresas y tampones en las tuberías, ya que provocan grandes atascos.