Vivimos en una realidad extremadamente compleja, que es el resultado de la interacción entre muchos agentes y fuerzas diferentes. Eso hace que sea imposible predecir con exactitud el resultado de un evento o la probabilidad de que ocurra un suceso determinado.

El funcionamiento del mundo es demasiado complejo como para explicarlo con una ecuación o con un par de teorías, por mucho que nos empeñemos. Todo está interrelacionado, y los resultados y efectos colaterales de acciones como acabar con todos los zorros o aplicar una nueva ley de empleo son impredecibles. Este hecho tiene muchas consecuencias interesantes, pero quiero centrarme en dos que nos afectan directamente:

  • Muchos de los sucesos que determinan nuestro futuro son totalmente aleatorios y están fuera de nuestro control
  • Podemos elegir nuestras acciones, pero en la mayoría de los casos no podemos predecir con precisión el resultado de las mismas
  • O lo que es lo mismo: una gran parte de nuestra vida depende del azar; de que tengamos buena o mala suerte.

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#1 Limita tus pérdidas

El primer paso para tener buena suerte es blindarte contra la mala suerte. Más concretamente, necesitas evitar que un golpe de mala suerte te pueda dejar permanentemente “fuera de juego”.

#2 Ponte (continuamente) en situaciones en las que sea mas lo que se puede ganar que lo que se puede perder

A la hora de analizar la posible rentabilidad de una decisión hay que tener en cuenta dos factores:

  • La probabilidad de que ocurra cada resultado
  • El impacto de esos resultados

Normalmente nos fijamos sólo en el primer punto, la probabilidad, pero ignoramos el impacto.

#3 Ten opciones

El último componente de la buena suerte es el más importante de todos: tener opciones.

Tener opciones te permite cambiar de rumbo a mitad de camino para aprovechar las situaciones ventajosas que se te presentan en la vida, mientras que no tener opciones te obliga a seguir un camino determinado aunque sea negativo para ti.

Asimilar esto último es fundamental, porque significa que aunque la inteligencia y el saber cuentan, es mucho más importante tener opciones, saber reconocer una oportunidad beneficiosa y descartar la alternativa de menor valor.

La moraleja en este caso es que para tener suerte tienes que aumentar tus opciones. Y la mejor manera de conseguirlo es mejorando tres aspectos de tu vida:

  • Economía. Si tienes problemas para llegar a fin de mes te verás obligado a tomar decisiones poco beneficiosas que limitarán tus opciones. Por otro lado, aunque no siempre sea el caso, algunas opciones cuestan dinero, lo que quiere decir que cuanto mejor estén tus finanzas más opciones tendrás a tu alcance.
  • Libertad. Para poder aprovechar algunas opciones, como un puesto de trabajo en el extranjero o la publicación de un libro, necesitas poder irte a otro país y tener tiempo, respectivamente. De ahí la importancia de la libertad. Cuantas menos ataduras tengas (deudas, compromisos…), de más opciones dispondrás.
  • Habilidades. Igual que algunas opciones tienen precio, otras requieren de un cierto nivel de destreza para poder ser aprovechadas. Por eso, adquirir nuevas aptitudes mejorará tus opciones y contribuirá a que la suerte pueda encontrarte. Scott Adams le da tanta importancia a desarrollar capacidades útiles que afirma que “cada nueva habilidad que adquieres duplica tus probabilidades de éxito”.

Por último, me gustaría  compartir contigo una estrategia que propone Nassim N. Taleb en Antifrágil para crear tus propias situaciones con “más ganancias que pérdidas” como la de la gráfica. Se trata de la Estrategia de la Mancuerna (Barbell Strategy) y consiste en combinar siempre dos extremos: uno seguro (pérdidas limitadas) y otro especulativo (ganancias ilimitadas)

Esta gráfica representa una situación con “Más ganancias que pérdidas”. Si consideramos como estado inicial el “Usted está aquí”, cuando la variable X aumenta una cierta cantidad los beneficios son mayores que las pérdidas cuando la variable X disminuye esa misma cantidad.